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Cuaderno de Damon

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🟢 Ciencia general

LA SEXTA EXTINCIÓN: ESTAMOS APAGANDO HABITACIONES QUE NUNCA ABRIMOS 🕯️

10 de octubre de 2026 · 7 min de lectura

🌿 En desarrollo

Explicación simple

Extinguirse es normal. Lo anormal es la prisa.

Casi todas las especies que han existido en este planeta ya no existen. Nacen, duran unos millones de años y se apagan, igual que las estrellas o las empresas. En condiciones normales, el ritmo es tan lento que casi no se nota. En el estudio que verás más abajo usaron una cifra generosa, el doble de la habitual: dos desapariciones por cada 10.000 especies cada cien años.

Cinco veces en la historia de la vida ese ritmo se rompió. Una extinción masiva se define por perder más del 75% de las especies en un parpadeo geológico (menos de unos tres millones de años). Las causas fueron un asteroide, volcanes, glaciaciones, océanos sin oxígeno. La peor, hace unos 251 millones de años, se llevó cerca del 95%. La que mató a los dinosaurios, el 76%.

En 2015, un equipo liderado por el ecólogo Gerardo Ceballos, de la UNAM, hizo la cuenta con supuestos conservadores a propósito: si aun así el resultado era alarmante, nadie podría decir que exageraron. Lo fue. Desde 1900 se cuentan unos 470 vertebrados desaparecidos o probablemente desaparecidos (casi 200 si solo se cuentan los confirmados). Lo normal habrían sido unos 9. Lo que a ritmo normal habría tomado entre 800 y 10.000 años, según el grupo de animales, ocurrió en un siglo.

Pero aquí viene lo que casi nadie cuenta: todavía no estamos en una extinción masiva. Perder el 75% es perder tres de cada cuatro especies, y la UICN (la autoridad mundial en esto) ha confirmado unas 900 extinciones desde el año 1500, entre millones de especies. La sexta extinción no es un hecho cumplido. Es una trayectoria. Los propios autores dicen que ya está en marcha, no que haya terminado. La velocidad dice hacia dónde vamos, no dónde estamos. Y hay una cifra que se comparte mucho y casi siempre se entiende al revés: "hemos perdido el 73% de la vida salvaje". No. El Índice Planeta Vivo mide el cambio promedio en el tamaño de unas 36.000 poblaciones de vertebrados vigiladas desde 1970. Es una caída promedio: no es el 73% de los animales ni el 73% de las especies. De hecho, en el informe de 2026, el 43% de esas poblaciones creció, el 7% se mantuvo y el 50% bajó. Y hay estudios que sostienen que el método infla la caída. El número, aun así, vuelve a salir 73%.

Los números se pueden discutir. La velocidad, mucho menos.

La Lista Roja de la UICN, en su actualización de julio de 2026, tiene evaluadas unas 176.000 especies, y casi 49.500 están amenazadas. Ese número de amenazadas es un piso quedan millones sin evaluar, pero el porcentaje no se puede extrapolar sin más: se evalúan primero las que se sospecha que están peor. Se calcula que existen unos 8 millones de especies y solo hemos descrito entre 1,3 y 1,8 millones. Un informe de la ONU (IPBES, 2019) estimó que un millón de especies está amenazado. Es una extrapolación, y sus críticos tienen razón en decirlo. Pero su objeción tiene un reverso incómodo: si no conocemos a la mayoría de las especies, tampoco podríamos notar cuándo desaparecen. Un estudio sobre la Lista Roja encontró 562 vertebrados terrestres "perdidos": nadie los ha visto en más de 50 años, y aun así no están declarados extintos.

No se puede hacer duelo por algo que nunca supiste que existía.

🎨 Dibujo mental

Imagina que heredas una casa enorme.

Tiene unos ocho millones de habitaciones, según los cálculos. En cada una vive algo que tardó millones de años en ser lo que es: un canto, un veneno, una forma de volar, una receta química que nadie volverá a escribir. Tienes el llavero completo. Pero solo has abierto una pequeña parte de las puertas: apenas le has puesto nombre a menos de una cuarta parte.

Una noche notas que alguien apaga las luces. No hay incendio ni explosión. Es un interruptor aquí y otro allá: una cabra que llegó en un barco, un humedal convertido en cultivo, un río más caliente, una enfermedad que atraviesa a las ranas. Cada habitación que se apaga queda en silencio, y nadie oye cerrarse la puerta. Algunas las conocías de nombre. La mayoría nunca las habías abierto.

No es una casa que se esté quemando. Es una casa que se está apagando, cuarto por cuarto.

Y cuando por fin preguntas quién tiene la mano en los interruptores, descubres que el llavero lo tenías tú desde el principio. Los interruptores también.

🔗 Puente con otro tema

🔵 Azul- Universo: Las cinco extinciones anteriores tuvieron culpables sin nombre propio: un asteroide, volcanes, glaciaciones, océanos que se quedaron sin oxígeno. Esta es la primera con un culpable capaz de leer sobre sí mismo. Y la vida, hay que decirlo, siempre se recuperó. Solo que a escala de millones de años. Uno de los autores del estudio de 2015 lo resumió así: la recuperación llevaría millones de años, y nuestra especie probablemente desaparecería mucho antes. La Tierra ya sobrevivió a perder el 95% de sus especies. La Tierra va a estar bien. Lo dudoso es nuestro lugar en ella.

🟣 Morado- Medicina: Los anfibios son los vertebrados más amenazados del planeta: el 40,7% de sus especies, según la segunda Evaluación Global de Anfibios (Nature, 2023). Para comparar: el 25% de los mamíferos, el 21% de los reptiles, el 13,6% de las aves. Un anfibio es un cuerpo sin frontera: respira y se hidrata en parte por la piel, así que absorbe lo que haya en el agua y en el aire. Entre 1980 y 2004, la enfermedad y la pérdida de hábitat explicaron el 91% de su deterioro. Desde 2004, el cambio climático ya es la primera causa (39%), por delante de la pérdida de hábitat (37%). Una rana no puede esconderse de lo que hay en el aire. Nosotros solo tardamos más en notarlo.

🟡 Amarillo- Reflexión: El 24 de junio de 2012 encontraron muerto a Lonesome George, en las islas Galápagos. Tenía cerca de cien años y era el último de su subespecie, la tortuga de la isla Pinta: las cabras que llegaron con los humanos habían arrasado la vegetación de la que comían. Durante décadas le buscaron pareja. No apareció. El mundo lloró porque George tenía nombre, cara y un cuidador que lo acompañó cuarenta años.

🟠 Naranja-Tecnología: El 1 de septiembre de 1914 murió Martha, en el zoológico de Cincinnati. Era la última paloma migratoria. A mediados del siglo XIX, su especie sumaba miles de millones, y según los relatos de la época sus bandadas oscurecían el cielo. Pasó de miles de millones a ninguna en menos de cien años.

💭 Para seguir pensando

Hay dos mitos opuestos que se sostienen mutuamente. El primero: "todo es puro alarmismo". El segundo: "ya es tarde, no hay nada que hacer". Los dos son cómodos por la misma razón: te quitan de encima la obligación de hacer algo.

La lógica desarma a los dos. Contra el primero: aun duplicando a propósito el ritmo normal de extinción, el ritmo actual en vertebrados da hasta 100 veces más. Se pueden discutir la cifra del millón de especies o el 73%, y de hecho se discuten, pero eso cambia el tamaño del problema, no su existencia. Contra el segundo: si ya fuera tarde, nada de lo que hacemos funcionaría. Y funciona. Un estudio de 2021 calculó que la conservación evitó entre 28 y 48 extinciones de aves y mamíferos desde 1993. En ese mismo periodo sí desaparecieron 10 aves y 5 mamíferos (o se sospecha con fuerza que lo hicieron). Sin esas acciones, el ritmo de extinciones habría sido entre 2,9 y 4,2 veces mayor.

Que no sea demasiado tarde no significa que sea temprano.

Y quizás por eso incomoda tanto. Si fuera inevitable, podríamos sentir pena y seguir con nuestro día. Si fuera falso, podríamos sentir alivio y seguir con nuestro día. Pero es lo tercero: es evitable, cuesta y nos toca. Esa es, a la vez, la peor noticia y la mejor.

Cuando leas esto dentro de años, y quizás ya se sepa cuántas de las habitaciones que no conocíamos seguían encendidas: ¿qué hiciste distinto desde el día en que lo leíste por primera vez? ¿O la tristeza duró lo que dura una página?

La sexta extinción no es una fecha en el futuro. Es un ritmo que ya está sonando.

Extinguirse siempre fue normal. Lo nuevo es que, por primera vez, alguien tiene la mano en el interruptor.

Y la pregunta honesta no es si se van a apagar más luces. Es cuántas vas a dejar encendidas.

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